Por qué promover la formación de recursos humanos en investigación

Es un hecho conocido que el desarrollo de los países depende cada vez más de la disposición de recursos humanos (rrhh) altamente capacitados, con instrucción de postgrado y formación en investigación a niveles competitivos internacionalmente. Si bien esto puede ser leído en relación directa con el desarrollo económico, también debe ser tenido en cuenta -especialmente- en términos de desarrollo humano.

En ese sentido, dentro del Sistema Científico Tecnológico Argentino y en particular del Sistema Universitario Nacional, la UNLP ocupa un lugar destacado por su importante capital humano dedicado a Investigación y Desarrollo (I+D), y por su compromiso con la formación de recursos humanos. En este último aspecto su política va dirigida a generar rrhh con conocimientos amplios, sólidos y actualizados, tanto a nivel de grado como de postgrado. Esto garantiza la formación de jóvenes científicos, tecnólogos, y también artistas, de alto nivel según estándares internacionales. Ellos están llamados a tener una participación decisiva en el desarrollo social, económico y cultural de nuestro país y de nuestra región.

Son varias las estrategias de la UNLP que propenden a la formación de jóvenes investigadores. La que incide más directamente es el programa de becas de posgraduados, que se articula con la titulación de posgrado y la retención de rrhh formados. Este programa cuenta hoy con 226 becarios, con estipendios acordes al sistema nacional, quienes realizan investigaciones dentro de grupos consolidados y simultáneamente llevan adelante sus estudios de doctorado o maestría. Esto implica una fuerte inversión: aproximadamente 31 millones de pesos, que representan un 50% del total del presupuesto asignado a Ciencia y Técnica (CyT) por el Consejo Superior en el año 2017.

El apoyo a las actividades de investigadores en formación también se verifica en otros instrumentos de financiamiento: subsidios específicos para jóvenes investigadores, otros para proyectos promocionales de I+D, ayudas económicas destinadas a viajes/estadías y premios a la labor científica. Si se suman estos aportes al correspondiente a becas de posgraduados, la inversión destinada a fomentar las actividades de los investigadores jóvenes es de alrededor del 60% del presupuesto total de Ciencia y Técnica.

Por otra parte, en el marco de una política de formación continua de rrhh merece destacarse el programa de becas de estímulo a las vocaciones científicas. Instaurado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) en 2011 (con activa intervención de la UNLP) este programa resulta de suma importancia para detectar tempranamente la disposición de estudiantes hacia la investigación, ofreciéndoles posibilidades de realizar experiencias desde las instancias avanzadas en carreras de grado. Hoy nuestra universidad cuenta con 126 becarios financiados por el CIN -es la institución con mayor cantidad de becas de este tipo- llegando a un total de 145 con el complemento de otras 19 becas financiadas con presupuesto propio.

La contribución a la generación de rrhh en investigación también se pone de manifiesto en la cantidad de becarios de otros sistemas, con lugar de trabajo en espacios de I+D de la UNLP o de propiedad compartida con CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y/o CIC (Comisión de Investigaciones Científicas). Así, a los becarios propios se agregan otros 1300, mayoritariamente del CONICET y en menor medida de la CIC y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Es decir que, en la actualidad, un conjunto de más de 1500 jóvenes graduados están en proceso de formación y perfeccionamiento en el ámbito de la UNLP. La gran mayoría de ellos son egresados de nuestra universidad y hoy aspiran a un título de posgrado en la misma.

Esto constituye una contribución de gran importancia para nuestro país, pues indiscutiblemente su progreso social y productivo requiere, entre otras cosas, de un aumento en el número de investigadores, tecnólogos y becarios. Hoy existen poco más de 3 cada 1000 integrantes de la Población Económicamente Activa, cuando el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación: Argentina Innovadora 2020, plantea un incremento de la cifra a 4.6/5.0 en 2020. En el escenario político actual parece prácticamente imposible el cumplimiento de esa meta.

No obstante, podría lograrse un crecimiento sustantivo cambiando rápidamente el rumbo en políticas nacionales. Por una parte, volviendo al nivel de inversión que los organismos de CyT perdieron recientemente, por otra, incrementando los escasos fondos que el presupuesto nacional asigna a la función CyT del sistema universitario.

En lo que respecta a las universidades públicas, dicho aumento podría reforzar sus políticas de formación y retención de rrhh, aumentando la cantidad y calidad de becas para investigación. Si tomamos como ejemplo la UNLP, su presupuesto 2017 es de $5.087.049.700 mientras que su asignación en la función CyT es de $ 12.767.541, o sea el 0.25% del total. Este porcentaje no difiere sustancialmente en otras universidades nacionales. Un aumento que permita llegar al 1% de los totales podría generar un fuerte impacto positivo en el sistema, sin que ello represente un gran cambio en el presupuesto nacional.

Debe tenerse presente que la generación de un joven investigador altamente capacitado demanda más de una década y una importante inversión -la cual está ampliamente justificada- pero este esfuerzo puede desvanecerse en poco tiempo ante políticas inconsistentes o desacertadas.

Dijo Bernardo Houssay: “Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico, y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen”.

Dr. Marcelo Caballé

Autor: Dr. Marcelo Caballé

Geólogo y Secretario de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de La Plata

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *