La Facultad de las arbitrariedades extremas

Cómo resumir en unos pocos párrafos lo que han generado las autoridades del decanato de la Facultad de Ciencias Médicas en el marco de lo que se ha denominado públicamente como el “conflicto de la PFO”. Cómo explicitar que un grupo de alumnos de una facultad de ciencias médicas decidió no someterse a las arbitrariedades, la prepotencia y las falacias de un decanato; librando una batalla jurisdiccional tendiente a defender y resguardar sus derechos como alumnos universitarios.

No obstante ser la parte débil de un conflicto y sin demasiadas herramientas más que los firmes ideales de lo justo, este grupo de alumnos en aquella oportunidad nos confío el gran honor de representarlos por ante la justicia federal platense. En el inicio de ese proceso un juez federal comenzó por otorgar medidas cautelares que les permitía a los alumnos no perder años de carrera universitaria frente a las modificaciones intempestivas e imprevistas de las respectivas correlativas del plan de estudios por el que ingresaron a la Carrera oportunamente. Con la excusa de que era una exigencia de CONEAU –cosa que olvidaron durante más de 5 años- arremetieron las autoridades de la FCM contra los alumnos y estos no se quedaron inmóviles al borde de los caprichos.

Los “hijos de los zapateros” se unieron, se reunieron, se organizaron y generaron una gran batalla desde el claustro estudiantil en todos los frentes (lucharon en el Consejo Directivo de la FCM que no deja constancia ni deja intervenir al claustro de alumnos demostrando una gran falta de democracia, participaron y convocaron a un sinnúmero de Consejos Superiores, participaron de cientos de reuniones en los distintos estamentos del Rectorado, se reunieron en el Ministerio de Educación de la Nación con el Secretario de Políticas Universitarias, claro que la batalla no fue gratis y medicina sí que sabe hacer sentir arbitrariamente quien es la parte fuerte, quien tiene el poder y que fácil es abusar de él.

Tal es así que los alumnos que decidieron acceder a la justicia en defensa de sus derechos fueron a) denominados: “cautelados”, “irregulares”, “vagos”, “peligro para la salud de la provincia de buenos aires”, “quienes decidieron cortar camino”, “quienes no cumplen las formas” –en realidad quienes no se dejan someter-; b) tuvieron que generar cupos en donde practicar la PFO porque medicina al no poder frenar las medidas cautelares de cientos de alumnos, tomó la triste decisión de cerrar los centros y lugares donde se desarrollaba la PFO en refuerzo de la salud pública –capricho que le costó a la FCM una fuerte pelea con el por entonces Ministro de Salud de la Provincia-; c) tuvieron que ser evaluados por los titulares alineados con la línea política de la “hoja de roble” por cuanto existieron durante el conflicto listas negras en todas mesa examinadora al que el alumnos se sometieron; d) durante el desarrollo de la PFO en los centros asistenciales fueron también perseguidos por los encargados de esos centros y hasta incluso se les ocultaron y no se les pasaron notas de exámenes aprobados; e) Cada trámite que iniciaron fue cajoneado por medicina, teniendo constancia de que existen a la fecha más de 500 expedientes administrativos ocultos, abandonados no tratados adrede en forma aviesa y dolosa para dilatar y perjudicar; f) Nunca medicina cumplió una orden judicial en tiempo y forma, siempre hubo que denunciar incumplimientos hasta inclusos se llegó a instar una denuncia penal con la firma de más de 750 actores universitarios de la UNLP y apoyo del rectorado en la misma.

A la fecha a Medicina se le terminaron los resquicios judiciales y se le terminó la última posibilidad que tenía de derrotar a los alumnos hoy médicos egresados en el marco del conflicto. Esos médicos han logrado que la Cámara Federal Sala II -con el voto asertivo e impregnado de seguridad jurídica como lo es el redactado y suscripto por el Dr. Vallefín- los reconozca como médicos y validos todos los actos universitarios dictados en el marco del conflicto como lo fueron los títulos que fueron expedidos por presidencia de la UNLP ante la incomprensible conducta desplegada por el entonces decano Jorge Martinez. Y no por violentar las autonomías de las facultades como suelen afirmar algunos actores universitarios por lo bajo, sino que por esa misma Facultad se encontraba abusando la autoridad de un modo extremo e impensado, se encontraba ejerciendo maldad y malicia contra los que sostienen el sistema universitario pero a la vez resultan la parte débil de cualquier conflicto.

Hoy la CSJN ha reafirmado que la Facultad debe validar los diplomas expedidos, debe validar el hecho de que los 220 egresados son médicos egresados de la FCM, que pueden ser incorporados al padrón de graduados –que dicho sea de paso denunciamos que medicina dice que no está operativo, y que las llaves del cajón no están y que el que los lleva está de vacaciones-. Porque como otros muchos encima son necios y toman a los alumnos como zonzos (dejando aclarado sin esfuerzo que no lo son), que pueden continuar la carrera universitaria haciendo un posgrado, que pueden validar sus planes contenidos para seguir sus estudios o ejercer en el extranjero, que pueden en definitiva no ser reconocidos graduados sino también ejercer todos los derechos que dicha condición arroja.

Al decanato de medicina se le terminaron las excusas, o cumplen con el fallo de la Cámara Federal o tendrán en su caso que desfilar ante la justicia penal federal de La Plata por el delito de desacato entre otros (art. 239 Código Penal Argentino). Hoy medicina tiene que reconocer que los alumnos enseñaron y las autoridades están tratando de aprender. Medicina debe asumir que la institucionalidad se caracteriza en el sistema republicano de derecho por cumplir los fallos de la justicia, fallos que en otras épocas los beneficiaron y así sometieron por años a los alumnos a un ingreso restrictivo.

La justicia es justicia cuando se gana como cuando se pierde. Y los alumnos en el tiempo y médicos en ejercicio en la actualidad han demostrado que la lucha organizada y los ideales no siempre se manejan o condicionan con poder. Primó la razón, primó la seguridad jurídica y por sobre todas las cosas primaron los principios éticos de quienes gracias a un puñado de necios han aprendido una de las lecciones más importantes probablemente de toda sus vidas: pelear por los justicia y renunciar al facilismo por sobre todas las situaciones y circunstancias, incluso por encima de la política universitaria.

Este conflicto debe dejar enseñanzas y aprendizajes para todos, y qué bueno sería que todos tomen de este gran y complejo marco de situación las pautas racionales de la vida universitaria. Claro que durante todo este devenir hasta los medios adeptos a medicina –por negocios o por afinidad de políticas privatistas- jugaron como la falsa y barata excelencia citada por medicina cuando se le marcan las graves arbitrariedades. Porque el sistema universitario nacional no se compone de una “confederación de facultades” como nos enseñara Fayt, debiendo la autonomía universitaria servir de guía democrática en serio de la educación pública, gratuita y accesible a todos aquellos que desean recrear su espíritu y su saber.

Los silencios por ende que se achacan son las impotencias de aquellos que con malicia llegaron a requerir a la CONEAU que no acreditara la carrera de medicina. Bregamos por la racionalidad y por la impregnación de la democracia sin resquicios para el sistema universitario nacional. Gracias ex alumnos hoy médicos egresados en el marco del conflicto de la PFO por las gratuitas enseñanzas brindadas aún a sus “maestros” y “directivos” quienes en su caso deberán a la fecha indemnizar los daños que les causaron injustamente.

3 opiniones en “La Facultad de las arbitrariedades extremas”

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  2. De mi consideración, integro la Facultad de Medicina, y trabajo en el Hospital de Niños Sor María Ludovica de la ciudad de La Plata, soy denunciante de las atrocidades que durante más de 10 años sufrieron los pacientes del Hospital a manos de egresados de la unidad académica antes mencionada
    , baste decir que se encuentran documentados casos de profesionales médicos anestesiologos que trabajaban drogados, sufriendo los mismos sobredosis en plenas cirugías, obligando a suspender las
    mismas en cualquier tiempo quirúrgico, existen más de once expedientes sobre el particular, siendo que mi persona cuenta solo con dos de los mismos, que fueron aportados a la justicia penal platense, IPP 11708/15, y denuncia penal administrativa año 2012. Quedo a vuestra disposición en cuanto pueda aportar. La moral del cuerpo médico se forja en la Facultad de Medicina UNLP y en esa denuncia penal se pueden ver los atroces resultados. La trata de pacientes NN, también fue denunciada, y es una maniobra que hace que cada cirugía quintuplique su valor , dado que se realiza en el hospital público, y se factura en su totalidad en el centro privado de salud .

    1. Daniel no me sorprende lo que me referencias pero lo importante es que desde todos los sectores se piense en mejorar desde el ámbito académico la formación y la concepción de buen médico y profesional de la salud y no generar peleas o batallas que solo dividen para generar brechas de negociados a espaldas de la formación universitaria

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